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Escrito está: la Palabra que sostiene nuestra vida

hace 3 días
3 min de lectura



Autora: Iliana León






Hay momentos en los que las circunstancias intentan hablarnos con más fuerza que nuestra fe. La enfermedad anuncia temor, la escasez dice que no existe una salida y los problemas procuran convencernos de que todo está perdido. Sin embargo, por encima de cada voz humana y de toda situación adversa permanece una declaración inconmovible: “Escrito está”.

Cuando Jesús fue tentado en el desierto, no respondió apoyándose en sus emociones. Ante cada propuesta del enemigo, contestó con la autoridad de la Palabra de Dios:

“Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4, Reina-Valera 1960).

Cristo nos enseñó que las batallas espirituales no se vencen mediante discusiones interminables, sino permaneciendo firmes en aquello que Dios ya ha declarado.

Decir “escrito está” no es repetir una expresión religiosa. Es reconocer que la Palabra de Dios posee mayor autoridad que nuestros sentimientos, diagnósticos, temores y circunstancias. Lo que vemos puede cambiar de un momento a otro, pero la verdad del Señor permanece para siempre.

“Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8, Reina-Valera 1960).

Cuando el temor llegue a nuestra mente, podemos recordar que está escrito:

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7, Reina-Valera 1960).

Cuando nos sintamos solos, debemos recordar que el Señor ha prometido permanecer con nosotros. Cuando atravesemos días de necesidad, podemos confiar en que nuestro Padre conoce nuestras necesidades y continúa siendo nuestro proveedor.

La fe no consiste en negar el dolor. Podemos llorar, sentirnos cansados y reconocer que una prueba es difícil. Pero aun en medio del dolor, elegimos creer que la última palabra no le pertenece al sufrimiento. La última palabra le pertenece a Dios.

Sus promesas nos sostienen cuando nuestras fuerzas se agotan y nos permiten continuar caminando, incluso cuando todavía no comprendemos el camino.

También debemos tener cuidado de no buscar la Biblia solamente cuando llegan las dificultades. La Palabra debe habitar diariamente en nuestro corazón. Necesitamos leerla, meditarla, obedecerla y permitir que transforme nuestras decisiones.

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105, Reina-Valera 1960).

Una lámpara no siempre ilumina todo el trayecto de una vez, pero nos proporciona la luz necesaria para dar el próximo paso.

Quizás hoy estés enfrentando una situación que parece imposible. Tal vez las noticias recibidas no fueron las que esperabas o llevas mucho tiempo orando sin ver una respuesta. No permitas que la desesperación borre de tu corazón aquello que Dios ha dicho. Abre la Biblia, busca sus promesas y recuérdale a tu alma: “Escrito está”.

Está escrito que Dios es nuestro amparo. Está escrito que Jesucristo venció. Está escrito que el Señor escucha la oración de sus hijos. Está escrito que ninguna condenación hay para quienes están en Cristo Jesús. Está escrito que Cristo regresará por su Iglesia.

Si está escrito en la Palabra de Dios, podemos descansar en que su verdad permanece firme, aunque todavía no veamos su cumplimiento.

Pueblo del Señor, levantemos nuestra mirada. No edifiquemos nuestra esperanza sobre palabras humanas ni sobre emociones pasajeras. Edifiquemos nuestra vida sobre Jesucristo y sobre la verdad eterna de las Escrituras.

Cuando el enemigo diga que no podremos continuar, respondamos con fe. Cuando el temor anuncie derrota, recordemos las promesas del Padre. Cuando todo parezca oscuro, declaremos con autoridad:

¡Escrito está! Dios permanece fiel, Jesucristo es vencedor y su Palabra se cumplirá.

Oración

Señor Jesús, enséñanos a conocer, creer y obedecer tu Palabra. Cuando lleguen las pruebas, recuérdanos lo que está escrito. Fortalece nuestra fe para no vivir dominados por el temor ni por las circunstancias. Que tu verdad permanezca en nuestro corazón y sea lámpara para nuestros pasos. Ayúdanos a permanecer firmes hasta el día de tu venida. En tu santo nombre, Jesús. Amén.


Referencia bíblica

Santa Biblia. (1960). Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas. (Trabajo original publicado en 1602).

 
 
 

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