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Gobierno de Dios en el área ocupacional: el trabajo secular

6 ago
5 min de lectura

Autora: Elizabeth Ríos Bringuez

Estudio bíblico



Base bíblica: 2 Tesalonicenses 3:11-13; 1 Timoteo 5:7-8 Versión bíblica: Reina-Valera 1960 (RVR1960)



Introducción

La voluntad de Dios para el área ocupacional del ser humano se encuentra revelada en la Biblia. La Palabra enseña que el cristiano debe ser responsable, honesto, diligente y abnegado en su trabajo, con el propósito de proveer para su familia, servir al prójimo y contribuir al bienestar de la sociedad.

El trabajo no debe contemplarse solamente como un medio para obtener ingresos. Cuando Dios gobierna esta área de la vida, el trabajo se transforma en una oportunidad para servir, desarrollar los talentos recibidos y glorificar al Señor mediante una conducta íntegra.

Desarrollo

El gobierno de Dios en el trabajo

El gobierno de Dios en el área ocupacional transforma el trabajo en un acto de servicio con propósito. Cuando Dios gobierna tanto al empleado como al jefe, los guía para actuar con honradez, justicia y respeto, reconociendo el valor y la dignidad de cada trabajador.

El Señor llama al obrero a ser honesto, cumplir responsablemente con su jornada laboral, aprovechar adecuadamente el tiempo, realizar sus tareas sin engaños y administrar con cuidado los equipos y bienes del lugar de trabajo.

La Biblia contiene enseñanzas que establecen principios de disciplina laboral aplicables a todas las personas:

“Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno” (2 Tesalonicenses 3:11, Reina-Valera 1960 [RVR1960]).
“A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan” (2 Tesalonicenses 3:12, RVR1960).

El creyente también debe practicar la justicia, respetar a sus compañeros, pagar salarios justos cuando tenga trabajadores bajo su responsabilidad y perseverar en la realización del bien:

“Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien” (2 Tesalonicenses 3:13, RVR1960).

El apóstol Pablo llamó la atención de aquellos creyentes que no querían trabajar y se entrometían en los asuntos ajenos. Esta conducta también puede presentarse durante la jornada laboral mediante los chismes, las críticas y la intromisión en la vida privada de los compañeros. En muchas ocasiones, estas acciones ocasionan conflictos y consecuencias graves.

Jesús enseñó:

“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo 7:3, RVR1960).
“¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?” (Mateo 7:4, RVR1960).
“¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:5, RVR1960).

Por medio de 2 Tesalonicenses 3:11-13, Pablo ordena a los creyentes trabajar sosegadamente, obtener honestamente su sustento y perseverar en la práctica del bien.

Consecuencias de la ociosidad

La ociosidad puede producir consecuencias espirituales, familiares, laborales y sociales:

  1. Puede ocasionar desorden, inseguridad y conflictos.

  2. Puede generar amargura como consecuencia de la desobediencia a la Palabra de Dios.

  3. Facilita la intromisión en asuntos ajenos, las críticas y los chismes.

  4. Impide que la persona desarrolle responsablemente sus capacidades.

  5. Puede conducir a una dependencia innecesaria de otras personas.

La Biblia no condena el descanso necesario. Lo que desaprueba es la pereza voluntaria y la negativa injustificada a cumplir con las responsabilidades que Dios ha confiado a cada persona.

Responsabilidad del cristiano de sostener a su familia

El cristiano tiene la responsabilidad de cuidar y sostener a su familia conforme a sus capacidades y posibilidades:

“Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles” (1 Timoteo 5:7, RVR1960).

Pablo manda a los creyentes cumplir con sus deberes familiares de cuidado y sustento. También le ordena a Timoteo que enseñe claramente estos principios a la iglesia, de manera que sus integrantes mantengan una conducta digna e irreprensible.

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8, RVR1960).

La instrucción que Pablo le da a Timoteo busca evitar el descrédito de la iglesia. El pasaje afirma que quien se niega deliberadamente a cuidar y proveer para los suyos contradice con sus acciones la fe que declara profesar.

El deber de proveer para las necesidades del hogar

El creyente tiene el deber de contribuir al sostenimiento de su familia y atender sus necesidades esenciales.

En 1 Timoteo 5:7, Pablo ordena que los creyentes sean irreprensibles. Esto significa que deben mantener una conducta íntegra y no vivir bajo prácticas pecaminosas como el robo, la corrupción, la estafa, el engaño o la evasión deliberada de sus responsabilidades legales y fiscales. Estas conductas desobedecen la Palabra de Dios, perjudican a otras personas y pueden provocar escándalo dentro de la familia, la iglesia y la sociedad.

El mandato de proveer, presentado en 1 Timoteo 5:8, señala que los cristianos tienen la obligación de atender las necesidades materiales y de cuidado de los miembros de su hogar, especialmente de quienes se encuentran en una situación vulnerable, como las viudas, los ancianos y otros familiares necesitados.

Esto no significa que el valor de una persona dependa de cuánto dinero pueda producir. Deben considerarse circunstancias como la enfermedad, la discapacidad, el desempleo involuntario o la edad avanzada. El énfasis bíblico se encuentra en la disposición responsable de cuidar a la familia y trabajar honestamente de acuerdo con las capacidades y oportunidades disponibles.

Importancia del trabajo para Dios

El trabajo es importante para Dios porque permite al ser humano desarrollar sus capacidades, proveer para su familia, servir al prójimo y contribuir al bienestar de la sociedad.

Por medio de las enseñanzas apostólicas, Cristo llama a quienes viven ociosamente a trabajar, ser honrados y responsables y ganarse su propio sustento, en lugar de depender innecesariamente de otras personas.

Pablo también exhorta a los creyentes a perseverar, lo cual significa permanecer fieles, constantes y comprometidos con la práctica del bien. El creyente honra a Dios cuando trabaja responsablemente, incluso cuando sus supervisores no están presentes. Su conducta laboral debe reflejar honestidad, puntualidad, respeto, excelencia y gratitud.

Aplicación práctica

El gobierno de Dios en el área ocupacional puede manifestarse mediante las siguientes acciones:

  1. Llegar puntualmente y cumplir responsablemente con la jornada laboral.

  2. Realizar las tareas asignadas con dedicación y excelencia.

  3. Evitar los chismes, las críticas destructivas y los conflictos innecesarios.

  4. Tratar con respeto a los compañeros, empleados, clientes y supervisores.

  5. No apropiarse indebidamente del dinero, los materiales ni el tiempo de la organización.

  6. Administrar cuidadosamente los equipos y recursos del lugar de trabajo.

  7. Cumplir honestamente con las obligaciones financieras, fiscales y legales.

  8. Pagar salarios justos y ofrecer un trato digno a los trabajadores.

  9. Ayudar a quienes atraviesan una necesidad verdadera.

  10. Reconocer que todo trabajo honrado puede realizarse para la gloria de Dios.

Conclusión

El trabajo es un esfuerzo físico, mental o intelectual que se planifica y realiza con un propósito. Mediante el trabajo honrado, el ser humano puede obtener su sustento, cuidar a su familia y contribuir al bienestar de la sociedad. Por el contrario, la pereza y la irresponsabilidad pueden conducir a la escasez, el desorden y la dependencia.

Cuando el creyente planifica su trabajo confiando en Dios, actúa con responsabilidad y somete sus decisiones a la voluntad del Señor, puede avanzar con sabiduría y propósito. La prosperidad bíblica no debe entenderse solamente como riqueza material, sino también como una vida ordenada, íntegra, productiva y agradable delante de Dios.

La Escritura declara:

“Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3, RVR1960).
“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada” (Proverbios 13:4, RVR1960).

Por lo tanto, el cristiano debe trabajar con honestidad, perseverancia y responsabilidad, reconociendo que sus capacidades, oportunidades y recursos proceden de Dios. Cuando el Señor gobierna el área ocupacional, el trabajo se convierte en una expresión de servicio, obediencia y testimonio cristiano.


Referencia

Sociedades Bíblicas Unidas. (1960). Santa Biblia: Reina-Valera 1960.


 
 
 

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