La Iglesia frente a la persecución: un llamado a proteger a los pequeños del Señor.
VISION

Iglesia guardate porque la persecusion a llegado,tuve un sueño donde las calles se miraban turbias y estaba dentro de un carro viejo, pero estaba lleno de familia con niños,y yo tenia que esperar la revision del carro, pero todos los que estaban conmigo tenian miedo,y cuando el oficial estaba llegando a el vehiculo,no se si era mio,no podria decirlo con firmeza, Solo puedo decir que yo estaba ahi y ellos no querian que me bajara,se sentian protegido ya que era la unica ciudadana,y cuando vino el oficial estendi mis manos para que todos ellos se escondieran,se hicieron invisible antes los ojos del oficial,fue un impacto tan grande que desperte,y solo dije Señor aumentaran las persecusiones... pueblo del Señor Jesucristo afirmate màs a la roca que es Jesucristo; eso fue este martes.
Aviso importante obedece a la palabra del Señor. El salmista declara:
“Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada” (RVR1960, Salmos 27:5).
De la misma manera, la Palabra afirma que quien habita al abrigo del Altísimo permanece bajo la sombra del Omnipotente. Dios cubre con sus alas a quienes depositan su confianza en Él (RVR1960, Salmos 91:1–4).
La presencia de la única ciudadana dentro del vehículo también puede representar una posición de intercesión y responsabilidad. Así como Ester se presentó delante del rey para interceder por su pueblo, la Iglesia está llamada a levantar sus manos en oración por quienes tienen miedo, por los indefensos y por aquellos que atraviesan momentos difíciles (RVR1960, Ester 4:14–16).
Un llamado a proteger a los pequeños
Los niños que aparecieron en el sueño nos recuerdan la responsabilidad que tiene la Iglesia de cuidar a los más vulnerables. Jesús mostró un amor especial por los pequeños y dijo:
“Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos” (RVR1960, Mateo 19:14).
El Señor también advirtió seriamente contra quienes hagan tropezar a sus pequeños (RVR1960, Mateo 18:6). Por eso, la Iglesia debe convertirse en un lugar de protección, enseñanza, oración y acompañamiento para los niños, los jóvenes, los ancianos, los nuevos creyentes y todas las personas que atraviesan situaciones difíciles.
El abrazo y los brazos extendidos en el sueño también pueden representar la cobertura que surge cuando el pueblo de Dios permanece unido. La Biblia nos manda a llevar las cargas los unos de los otros (RVR1960, Gálatas 6:2) y a consolarnos y edificarnos mutuamente (RVR1960, 1 Tesalonicenses 5:11).
En tiempos difíciles, no debemos abandonar a nuestros hermanos ni permitir que alguien enfrente la prueba en soledad.
La Iglesia frente a la persecución
Jesús advirtió que sus seguidores enfrentarían oposición:
“Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (RVR1960, Juan 15:20).
También enseñó que son bienaventurados quienes padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (RVR1960, Mateo 5:10).
Estas palabras no fueron pronunciadas para producir temor, sino para preparar a la Iglesia. La persecución puede manifestarse mediante rechazo, amenazas, discriminación, presión social, pérdida de oportunidades o intentos de obligar al creyente a abandonar sus convicciones. Sin embargo, ninguna oposición puede separar al pueblo de Dios del amor de Cristo (RVR1960, Romanos 8:35–39).
La respuesta de la Iglesia no debe ser el odio ni la violencia. Debe ser la oración, la santidad, la prudencia, el amor, la unidad y la fidelidad a Jesucristo. Debemos obedecer la Palabra, examinarlo todo con discernimiento y retener lo bueno (RVR1960, 1 Tesalonicenses 5:21).
Aviso importante para el pueblo de Dios
Iglesia, es tiempo de afirmarnos más en Jesucristo. Es tiempo de fortalecer nuestros hogares, enseñar la Palabra a nuestros hijos, ayudar a los necesitados, acompañar a los débiles y permanecer unidos en oración.
No permitamos que el miedo gobierne nuestros corazones. Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio (RVR1960, 2 Timoteo 1:7).
Preparemos nuestras vidas mediante el arrepentimiento, la obediencia y una relación verdadera con Dios. Seamos prudentes, pero no vivamos atemorizados. Cristo continúa siendo nuestra Roca, nuestro refugio y nuestra esperanza.
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (RVR1960, Salmos 46:1).
Pueblo del Señor Jesucristo: afírmate más en la Roca. Protege a los pequeños, ayuda a tus hermanos, permanece vigilante y obedece la Palabra del Señor. Aunque lleguen tiempos difíciles, Dios seguirá guardando, fortaleciendo y acompañando a quienes permanecen fieles a Él.
Oración final
Señor Jesucristo, fortalece a tu Iglesia y aumenta nuestra fe. Danos discernimiento para comprender los tiempos y sabiduría para actuar conforme a tu voluntad. Guarda a los niños, protege a las familias, consuela a quienes tienen miedo y cubre a los más vulnerables.
Ayúdanos a permanecer unidos, a llevar las cargas los unos de los otros y a no abandonar a nuestros hermanos durante la prueba. Líbranos del temor y enséñanos a confiar plenamente en ti. Que ninguna dificultad pueda apartarnos de tu presencia ni hacernos negar nuestra fe.
Escóndenos bajo la sombra de tus alas y afirma nuestros pies sobre la Roca eterna, que es Jesucristo. Amén.





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