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Preparémonos para encontrarnos con Dios

5 ago
3 min de lectura

Autora: Elizabeth Ríos Bringuez


Introducción

Debemos prepararnos para encontrarnos con Dios y permitir que Él guíe nuestra vida hacia un futuro eterno, donde no habrá dolor, angustia ni conflictos emocionales o espirituales.

Los seres humanos hacemos planes; sin embargo, cuando permitimos que Dios dirija nuestros pasos, recibimos sabiduría, aprendemos a practicar la justicia y dejamos atrás el orgullo.

Proverbios 16:9:

«El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos».

Dios desea que todos los seres humanos puedan alcanzar la promesa de la vida eterna. Este propósito fue establecido desde antes de la creación del mundo.

Tito 1:2:

«En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos».

La esperanza de ver a Dios

El apóstol Pablo enseña que ahora nuestro conocimiento es limitado, pero llegará el día en que veremos a Dios cara a cara y lo conoceremos de una manera plena.

Dios no está limitado en su conocimiento. Él sabe todo acerca de nosotros, incluso aquello que todavía no comprendemos de nuestra propia vida. Conoce nuestros pensamientos, sentimientos, luchas, necesidades e intenciones.

1 Corintios 13:12:

«Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido».

Esta promesa debe despertar en nosotros el deseo de vivir en comunión con Dios, caminar en santidad y prepararnos espiritualmente para encontrarnos con Él.

¿Cómo podemos prepararnos para encontrarnos con Dios?

Para prepararnos debemos:

  • Aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, creyendo en nuestro corazón que Dios lo levantó de entre los muertos.

Romanos 10:9:

«Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo».
  • Arrepentirnos sinceramente y pedirle perdón a Dios por nuestros pecados.

  • Perdonar a quienes nos hayan herido, así como Dios nos ha perdonado.

  • Pedirle al Señor que purifique nuestro corazón y transforme nuestros pensamientos.

  • Mantener una comunicación sincera con Dios por medio de la oración.

  • Vivir en obediencia a su Palabra y a sus mandamientos.

  • Permanecer firmes en la fe en Jesucristo y demostrar amor al prójimo.

  • Abandonar los malos pensamientos, el enojo, el orgullo y las acciones egoístas para vivir con integridad.

  • Buscar un lugar tranquilo y apartado para hablar con Dios, abrir nuestro corazón delante de Él y presentarle nuestras necesidades.

  • Conocer las enseñanzas de las Sagradas Escrituras y estudiar la vida de Jesucristo para comprender mejor la voluntad de Dios.

  • Practicar la humildad y la obediencia.

  • Caminar por el sendero del bien y servir a los demás con sinceridad.

  • Vivir con sensibilidad espiritual, respetando los principios morales establecidos por Dios.

  • Reconocer la obra y la bondad de Dios en los pequeños detalles de cada día.

  • Mostrarles a otras personas el amor, la misericordia y la bondad de Dios.

  • Confiar en el Señor y mantener nuestra esperanza en Él, aun en medio de los tiempos difíciles.

Un corazón limpio para ver a Dios

Jesús nos enseña que la limpieza del corazón es fundamental para acercarnos a la presencia de Dios.

Mateo 5:8:

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios».

Tener un corazón limpio no significa que seamos personas perfectas. Significa reconocer nuestros pecados, arrepentirnos, buscar el perdón de Dios y permitir que el Espíritu Santo transforme nuestra manera de pensar, hablar y actuar.

El Señor es justo y ama la justicia. Por eso debemos caminar con rectitud, sinceridad y obediencia delante de Él.

Salmos 11:7:

«Porque Jehová es justo, y ama la justicia; el hombre recto mirará su rostro».

Buscar y servir a Dios

Dios desea que lo busquemos y le sirvamos con un corazón íntegro y una disposición voluntaria. Él conoce profundamente nuestro interior y comprende cada intención de nuestros pensamientos.

1 Crónicas 28:9:

«Hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre».

Prepararnos para encontrarnos con Dios es una decisión diaria. Consiste en buscar su presencia, obedecer su Palabra, amar al prójimo, abandonar el pecado y mantener viva nuestra fe en Jesucristo.

No sabemos el día ni la hora de nuestro encuentro con el Señor. Por eso debemos vivir cada jornada con un corazón dispuesto, confiando en su misericordia y caminando de acuerdo con su voluntad.



Dios es bueno.Bueno es Dios.¡Cristo viene pronto!

Amén.

 
 
 

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