Toda la gloria pertenece al Señor

Por Iliana León
Hay momentos en los que las palabras parecen pequeñas ante la grandeza de Dios. Podemos hablar de Sus maravillas, recordar Sus obras, contar Sus misericordias y testificar de todo lo que ha hecho, pero aun así nunca alcanzaremos a describir completamente la majestad de nuestro Señor. Hoy queremos levantar una sola voz y declarar: ¡A Dios sea toda la gloria!
La Escritura dice:
“Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;Y su grandeza es inescrutable”(Salmo 145:3, Reina-Valera 1960).
Nuestro Dios sigue siendo Rey. Él continúa sentado en Su trono. Las circunstancias de nuestra vida pueden cambiar, las generaciones pasan y el mundo puede estremecerse, pero Jehová permanece para siempre.
Él es el Dios que sostiene al cansado, fortalece al débil, levanta al caído y abre camino cuando el ser humano piensa que ya no existe salida.
Jesús merece toda nuestra adoración
Cuando miramos a Jesucristo, contemplamos el amor de Dios manifestado entre nosotros. Cristo vino al mundo, caminó entre los hombres, sanó, restauró, perdonó y anunció el Reino de Dios.
Después entregó Su vida en la cruz por nuestros pecados.
Pero la cruz no fue el final.
Jesucristo resucitó.
La muerte no pudo retenerlo. La tumba quedó vacía y nuestro Salvador vive.
Por eso nuestra fe no está depositada solamente en un recuerdo histórico. Nuestra esperanza está puesta en Cristo vivo, nuestro Señor y Salvador.
La Palabra declara:
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla…”(Filipenses 2:9-10, Reina-Valera 1960).
Llegará el momento en que toda creación reconocerá Su señorío.
Jesús es Rey de reyes y Señor de señores.
Cuando Dios ha sido bueno contigo, adóralo
Quizás alguien que está leyendo estas palabras ha pasado por pruebas difíciles.
Tal vez hubo días de lágrimas, noches de incertidumbre, puertas cerradas o momentos en los que parecía imposible continuar.
Pero estás aquí.
Y muchas veces solamente podemos mirar hacia atrás y reconocer:
Fue Dios.
Dios sostuvo nuestra vida.
Dios nos dio fuerzas.
Dios abrió caminos.
Dios nos protegió de peligros que quizá nunca llegamos a conocer.
Dios escuchó oraciones que pronunciamos llorando.
Por eso nuestra adoración no debe depender solamente de lo que estamos esperando recibir.
Adoramos a Dios por quien Él es.
Él sigue siendo santo cuando atravesamos una prueba.
Sigue siendo bueno cuando todavía no vemos la respuesta.
Sigue siendo poderoso cuando el camino parece imposible.
Y sigue siendo digno de toda nuestra alabanza.
Que nuestra vida también sea una adoración
Glorificar a Dios no ocurre únicamente cuando cantamos.
También glorificamos al Señor cuando vivimos conforme a Su Palabra, cuando perdonamos, cuando ayudamos al necesitado, cuando permanecemos firmes en la fe y cuando escogemos obedecer a Cristo aun cuando nadie nos está observando.
Jesús enseñó:
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”(Mateo 5:16, Reina-Valera 1960).
Nuestra vida puede convertirse en un testimonio vivo de la gracia de Dios.
Que cuando alguien observe nuestro caminar pueda decir:
“Verdaderamente Dios ha hecho algo en esa vida.”
Señor, recibe nuestra alabanza
Señor Jesús:
Hoy levantamos nuestro corazón delante de Ti.
No queremos buscar solamente Tus bendiciones; queremos buscar Tu presencia.
No queremos solamente hablar de lo que puedes hacer; queremos reconocer quién eres.
Tú eres santo.
Tú eres poderoso.
Tú eres misericordioso.
Tú eres nuestro Salvador.
Tú eres nuestro refugio.
Tú eres nuestra esperanza.
Tú eres nuestro Rey.
Recibe nuestra adoración.
Recibe nuestra gratitud.
Recibe nuestra vida.
Y que todo lo que hagamos pueda traer gloria a Tu santo nombre.
A Ti sea la gloria, la honra, el poder y la alabanza por los siglos de los siglos. Amén.
🎥 Video para acompañar esta reflexión
Te invitamos a escuchar y compartir este video como parte de este tiempo de adoración y reflexión:
Que mientras lo escuchas puedas apartar unos minutos para olvidar las preocupaciones del día y simplemente decir:
“Señor Jesús, hoy quiero adorarte. Gracias por Tu amor, gracias por Tu misericordia y gracias porque Tú sigues siendo Rey.”
Referencia bíblica
Santa Biblia. (1960). Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas.
Autora y editora: Iliana LeónVictoria en Cristo Jesús
Toda la gloria sea para Jesucristo, nuestro Señor.




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